POR NUESTRO PUEBLO
Amigos
de Narrillos, como venimos observando, desde hace unos años nuestro pueblo ha
disminuido notablemente su población.
Seguramente
la mayoría de nosotros habrá contado las personas que habitan aquí durante
el invierno y más o menos… sí, son quince o dieciséis, no más.
Ante
este dato y mirando hacia un futuro no muy lejano, nos ponemos en lo peor
“nuestro pueblo quedará deshabitado”. Es triste, ¿verdad?
Es
el pueblo donde todos nosotros tenemos nuestras raíces, donde nos hemos
criado, trabajado, aprendido mucho de lo que sabemos o simplemente donde hemos
pasado nuestros mejores veranos de juventud.
Es
posible que alguno de vosotros estéis pensado que hubo tiempos aquí que no
fueron tan agradables, pero si estáis leyendo esta carta es porque habéis vuelto o tal vez nunca os fuisteis
del pueblo que os vio nacer.
Estos
de los que os hablo que han vuelto, lo hacen con añoranza a los tiempos
pasados, ¿por qué?; Muchos han comenzado a cultivar su pequeño huerto, a
cuidarlo, a mimarlo, y por supuesto lo merece, porque en este pequeño pueblo,
ninguno somos ricos por nuestros terrenos (aquí la tierra vale muy poco),
pero con ellos la gente que aquí vivía hace cincuenta o sesenta años
sacaron adelante a sus numerosas familias, eso sí con tanto esfuerzo que aún
lo recuerdan.
Algunos
de esos “terrenitos” son en los que hoy se recolectan las mejores
hortalizas y verduras porque “son de Narrillos”, y se han cultivado con la
mejor semilla: el cariño.
De
momento, con las personas que viven en el pueblo durante el inverno, podemos
disponer de algunos beneficios que parecen carecer de importancia: alumbrado público,
agua, recogida de basura, un ayuntamiento que lo gestiona
y que por suerte sigue en nuestro municipio.
Pero…
¿Qué ocurrirá el día que haya
menos gente?
Por
eso hago este llamamiento. No sé si sabréis que en estos pueblos,
el organismo competente da una cierta cantidad de dinero por persona
empadronada, está claro que aquí cada empadronamiento nuevo es de suma
importancia ya que si no, el ayuntamiento correría el riesgo de perder su
autonomía y depender de Ávila.
Yo
propongo que algunas de las personas que tienen aquí su casa de veraneo o
fines de semana se empadronaran, al menos un miembro de la familia, para no
perder los beneficios que poseemos.
Todos
sabemos que donde vivimos habitualmente ya sea Ávila, Barcelona, Madrid somos
un número más, pero en Narrillos nos necesitan para continuar.
Imagino
que todos compartimos la idea común de que no queremos que nuestro pueblo
desaparezca y podamos seguir viniendo.
La
idea que ofrezco no es costosa ni supone mucho esfuerzo realizarla, tan solo
con un par de papeles para rellenar y estará solucionado
Un
saludo a todos.
Laura Martín

NARRILLOS DEL REBOLLAR
|
Narrillos
del Rebollar es
un pueblo pequeñito de
la provincia de Ávila pero
es un pueblo bonito. Los
que de él emigraron ya
empiezan a regresar, unos
vienen con sus hijos otros
con sus nietos ya. Todos
vienen a su fiesta que
no pueden olvidar, el
patrón santo domingo, la
Virgen de la Navidad, pero
San Roque con su perro ya
la fiesta va a empezar. Es
una fiesta bonita hecha
con mucha ilusión preparada
cada año por
su nueva comisión. Lo
primero que nos dan es
una chocolatada pero
a la noche siguiente hacen
una sobreasada, con
panceta y con chorizo también
sardinas asadas, con
una buena sangría que
está muy bien preparada. A
la mañana siguiente y
con mucha devoción todos
nos vamos a misa también
a la procesión, que
está bastante animada con
gaitilla y con tambor. Cuando
de misa salimos espera
el aperitivo con
tortillas y jamón también un buen vinillo. |
Hay
juegos de mesa donde
trofeos se ganan, pero
el juego más bonito es
el de la calva. Es
un juego que se hace con
una gran ilusión aquel
que más calvas dé se
le regala un jamón. Los
más jóvenes del pueblo han
preparado una peña que
la llaman “Los Chabucos”, ese
sobrenombre al pueblo le
viene de muy antiguo. Es
una peña bonita hecha
con mucho entusiasmo y
se pasean por la plaza cogiditos
de la mano. ya
nos traerán varios niños para
dentro de unos años. Aquí
termina la fiesta de
este pueblo pequeñito con
una cena en la plaza donde
todos nos reunimos, es
una cena especial con
nuestros aperitivos, con
unos buenos corderos hechos
en el calderillo. Aquí
me despido yo de
todos en general. dios
quiera al año que viene nos volvamos a encontrar
Petronila Martín
|
La autora de esta poesía, vecina de
Narrillos del Rebollar, nació el 31 de Mayo 1928 en este mismo pueblo.
Trabajó en el campo como todas las
mujeres de su tiempo, solo fue a la escuela hasta los 13 años, pero con su
inmensa afición a la lectura ha estado siempre al tanto de la actualidad.
Es una mujer entrañable que siempre
tiene historias que contar, solo
hace falta visitarla en su casa al calorcito del brasero, con un café para que
te recuerde como fueron tus bisabuelos, abuelos, los parentescos de los que no
nos acordamos, en fin mil historias que ella sabe y adora compartir.

LOS CHABUCOS
Una
noche de verano, hace unos once años, en un pequeño pueblo de la sierra
abulense una veintena de amigos se reunían en un corral como cada día.
Hablaban, se reían y preparaban las cercanas fiestas del pueblo. En ese entorno
se les ocurrió la posibilidad de ‘institucionalizar’ aquella relación que
tenían desde niños y hacer una peña. Un grupo que sirviera como nexo de unión
para diferenciarse del resto, hacer cosas juntos y, sobre todo, pasárselo bien.
El pequeño pueblo era Narrillos del
Rebollar y la peña Los Chabucos fue la que surgió aquella noche. Se eligió
este nombre porque es el representativo de los habitantes de esta localidad
entre los pueblos de la comarca.
En un principio, allá por el año 1993,
las únicas actividades consistieron en la adquisición de camisetas y pañuelos
que identificaran visualmente a los componentes de la Peña durante las fiestas
de verano, y en juntarse para disfrutar de las noches estivales. Poco tiempo
después se consiguió un local donde poder reunirse; eran Los Lavaderos, un
sitio abandonado que los Chabucos se han encargado de acondicionar y reformar
durante estos años hasta conseguir un acogedor local.
Tras dos o tres años, la Peña ya se
había constituido como un grupo de referencia en Narrillos del Rebollar. Este
pequeño pueblo, de unos 30 habitantes en invierno y cerca de 200 en verano,
contemplaba asombrado como los jóvenes de la localidad, y aquellos que
veraneaban allí, constituían un colectivo de más de 40 miembros.
Poco a poco, los Chabucos fueron asentándose
y las actividades que la Peña organizaba aumentando. De las fiestas iniciales
en verano se pasó a organizar las cenas de Semana Santa, los encuentros gastronómicos
estivales, y a participar activamente en las fiestas del pueblo a través de los
disfraces. En los últimos años, la Peña Los Chabucos ha aumentado su
implicación en las actividades que se organizan en las fiestas de verano y
celebra la Fiesta Chabuca. La temática de la misma ha sido la Feria de Abril y
los Chabucos han invitado a unos taquitos de queso, un poquito de jamón, una
copita de fino, etc. a todo el pueblo en su sede social a ritmo de sevillanas.
La Peña narrillense ha aumentado también
sus actividades para los socios. En los tres últimos años se han organizado
tres fines de semana culturales a interesantes destinos de la geografía
nacional. El primer año se visitó la provincia de Cuenca, el segundo el Valle
del Jerte, y durante el 2004 han disfrutado de la sierra madrileña.
La Peña los Chabucos ha logrado durante
estos diez años cosas tangibles: un local perfectamente acondicionado (incluido
un porche con césped), una implicación en las fiestas de la localidad,...pero
sobre todo ha conseguido muchos intangibles. Lo que partió como una idea para
pasarlo bien se ha convertido en un grupo de amigos con un referente común:
Narrillos del Rebollar.
Es en este pueblo donde la mayor parte
de los Chabucos han pasado casi todos los veranos de su vida, de donde vienen
sus familias, donde son ellos mismos. Cada componente de la Peña tiene su vida
y la disfruta durante once meses al año pero siempre tienen un hueco para el
pueblo, para ir a las fiestas, para acercarse en Semana Santa a ver a los
amigos. A los amigos de verdad, esos que les vieron caerse del puente, romper la
bici, con los que jugaron a bote bolero o compartieron la primera verbena. Esos
que no les preguntan de dónde vienen, ni de quién son hijos porque conocen de
sobra a sus familias, esos que no les valoran por el dinero que tienen ni por lo
que hacen sino por quienes son. Los Chabucos son una especie protegida cuyos
miembros pueden pasar largas temporadas sin relacionarse pero que cuando lo
hacen es como si se hubieran visto el día anterior, porque cuando están juntos
son ellos mismos, los de siempre, los de toda la vida, los del pueblo.
Cecilia
Martín.