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Asoc. Cantobolero (Navalacruz)
De la revista de la asociación “El noticiero de fuentelobo”

 

Calurcio: Dícese de la persona torpe, enclenque e inútil que se ahoga en un vaso de agua y que nunca hace nada porque dice que no sabe o porque le va a salir mal. Se les reconoce porque al referirse a ellos con el término “calurcio” ponen cara de lelo y los ojos medio clisaos.

Gargavero: Tubo o conducto por el que discurre todo aquello que va desde la boca al mondejo. La parte más vulnerable de este órgano se encuentra dentro del pescuezo, por lo que hay que evitar que en los luches o peleas lleguen a él. Se cree que es posible que en alguna parte del gargavero se encuentren las chivatas.

Chivatas: Órgano del cuerpo humano que debe andar por el tragaero, pero que nadie ha llegado a ver jamás. Aunque oigamos contar a algunos flamencos que han sacado o piensan sacar a alguien las chivatas, debemos tomarlo como una fanfarronada; ya que hasta la fecha no se ha visto a nadie en posesión de dicho trofeo. La expresión “sacar las chivatas” no tiene nada que ver con sacar las cabras de un tinao.


Chivo: Pedazo o porción de vidrio. Los hay de varias formas y colores, según el recipiente del que procedan. Hubo en otro tiempo esperanza de encontrar alguna veta de chivos en los Chivitiles, pero después de haber jarvado en varios puntos no se encontró más que piedrajambre y hubo que desistir. ¡Ay de mí!, ¡si hubiera aparecido una mina de chivos nos habíamos hecho de oro!.

Jarvar: Cavar hasta jartarse o el deslome, más o menos. Es errónea la creencia de que para jarvar correctamente es obligatorio intercalar maldiciones y cagoentós mientras se está entregado a la faena, en cambio es casi soltarlas tras haber jarvado para ná.

Resisterio: Lugar en el que el sol tiene la capacidad de entrar en el cerebro de los que se exponen a sus rayos. De ahí viene la expresión de : “¡Ay de mí, vaya por Dios!, ¡Quítate del resisterio que se te va a meter el sol en la cabeza!”. Por las playas y lugares de veraneo fino lo llaman solárium, y lo buscan como las vacas la sal.

Tupío: Repleto, harto, lleno hasta la saciedad, que no le cabe ni un alfiler más en el buche. Aquel, que de verdad esté tupío, rechazara cualquier gutería que se le dé. Por muy jeruzo que sea y aunque se la pongan en los mismos hocicos.

Jeruzo: Son personas que todo lo tienen que probar, incluso si están comiendo otra cosa. Durante todo el día, incluso tras acabada su comida, están picoteando de lo que van encontrando a su paso. El tío Damián, que era un jeruzo de cuidao, dejo tuerta de un botonazo a la tía Damiana cuando se le estalló el chaleco de puro tupío que tenía el buche. 

Lameruzo: También se aplica para el que lo prueba todo, pero a diferencia del jeruzo, el lameruzo tira o deja la mayor parte del bocado. Otra acepción para el lameruzo es el de lisonjero, pelota y falso. 

Riciero: Colección de ricias. Hasta que se inventó el rastro, la recolección de los ricieros se hacía a uña y pajita a pajita, como el café de Juan Valdés, lo que convertía la tarea en algo lento, pesado y excesivamente tecloso para ser rentable.

 

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Revista Fasal Ávila 65