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POESÍA

 


Querido Marrano

1 er. Premio
Raúl Fernández García
El Cotanillo

 

Llega el mes de diciembre,
mes muy añorado,
ya que en la primera quincena
en el pueblo nos juntamos,
con el fin de sacrificar
a un honorable marrano.

La víspera del sacrificio
a Barco nos trasladamos,
para escoger a la víctima
que hasta Solana ha de acompañarnos.

En un furgón funerario
al animal trasladamos,
y en lugar de ingresar en UVI,
en la pocilga le internamos
esperando las decisiones
de prestigiosos cirujanos.

Al día siguiente,
se reúne una comisión,
y en juicio sumarísimo
le mandan al paredón.

A partir de este momento,
en grupo elevado,
se dirigen a la pocilga,
y sin mediar comentario,
le agarran por las orejas,
de las patas y del rabo
conduciéndole al patíbulo,
donde es sacrificado.

Seguidamente comienzan 
con el fuego a socarrarlo,
quedando limpio
de pelos y pecados.

En una toza de madera
le ponen panza arriba,
descuartizándole
Y sacándole las tripas.

 

 

Como todo su cuerpo 
es bueno y exquisito,
se le divide por partes
en tiras y trocitos,
Incluyendo paletillas, 
jamones, lomos y solomillos
a los que minuciosamente
se les hace picadillo.

Personas muy expertas
y con mucho sacrificio,
se encargan de condimentar
este manjar tan riquísimo.

Aunque en el menú diario
el marrano predomina,
también se comen torreznos
con patatas rebullidas.
Y no podían faltar 
esas famosas judías,
cosechadas en Solana
y en España muy conocidas,
como típicas de Barco
en el plato exquisitas.

Estos tres días llevamos
una dieta muy completa:
comenzamos con chorizo
y terminamos con panceta.

Por último quiero ensalzar
a este pobre animalito,
que tiene corta vida
sometida al sacrificio.
Siendo todo aprovechable
del rabo hasta el hocico.

 

 

(continua página)

 Revista Fasal Ávila 59