Pasados dos meses de reforma en el humilde convento, San Juan Celebró aquí la primera Misa, presentándose así como el primer Carmelita Descalzo. Su vida era de recogimiento, penitencia y escasez, llevando la vida de los anacoretas.


A la gente del pueblo cercano les causó gran admiración ver a un ermitaño con el hábito que Fray Juan había adoptado y le daban alimento de limosna.

Del matrimonio entre Gonzalo y Catalina nacieron tres hijos; Francisco, el mayor, fue seglar, Luis, el segundo, murió de temprana edad, y el tercero, San Juan, nació en 1542. Catalina enviuda joven y la familia se traslada de Fontiveros a Medina del Campo.

San Juan pronto tuvo gran devoción por la Santísima Virgen y el Señor.
Debido a su gran devoción religiosa conoció al caballero D. Alfonso Álvarez de Toledo, que era administrador del Hospital General de Medina del Campo. D. Alfonso admitió a San Juan en el Hospital para trabajar y ayudar a los pobres y enfermos, a la par que hacía oración y estudio.

En 1563 recibió el hábito carmelitano, llamándose Fray Juan de San Matías, hasta que cambió el locativo por el de la Cruz. Ingresó en el convento de Santa Ana de Medina del Campo, profesando en 1564 de manos del Padre Fray Ángel Salazar, este año fue enviado al Colegio de los Padres Predicadores de Salamanca, donde cursó Teología durante tres años.

En 1567 se ordenó sacerdote y celebró su primera Misa. Intentó salirse de la Orden Carmelita e ingresar en la Orden de los Cartujos del Paular en Segovia. Por 1568 Santa Teresa de Jesús quería hacer la reforma de los Carmelitas Descalzos. 

Este año el caballero D. Rafael Mejía Velazcas les ofreció una pequeña y ruinosa casa solitaria que poseía en Duruelo, cosa que la Santa aceptó para comenzar y fundar la reforma de los descalzos.

El 28 de noviembre de 1568 el oficial que había ayudado a San Juan en la adecuación de la casa, Fray Antonio de Heredia, acompañado del Hermano Corista Fray José, renovaron los votos de Carmelitas Descalzos. Fue entonces, cuando cambiaron los apellidos tomando Fray Antonio el de Jesús, Fray Juan el de la Cruz y Fray José el de Cristo. Días después les visitó el Padre Provincial Fray Alonso González y nombró Vicario y Prior del Convento a Fray Antonio, por ser el más anciano, Fray Juan fue nombrado Maestro de Novicios y al Hermano José le encomendaron los oficios de la casa.

Por la mañana celebraban la Misa y confesaban a las gentes de los caseríos cercanos. Por la tarde recorría los pueblos cercanos predicando. 

Así Duruelo, en Blascomillán, sigue en la Historia y merece la pena acercarse a visitarlo. En la actualidad continúa ocupado por las Hermanas Carmelitas.

 

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Revista Fasal Ávila  55