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Ante este planteamiento, la localidad, de haber sido repoblada por personas de origen leonés, con toda probabilidad se llamaría actualmente El Templo; ello porque el leonés hubiera mantenido la “p” y no hubiera diptongado la “e”.
Mas creíble, sin embargo, sería pensar que la mayoría de los pobladores debieron ser de origen castellano, lo que propició el nombre actual por el cambio de la “p” en “b” y por la diptongación de la “e” en “ie”: Templo/Tiemblo. El articulo que le precede debe su existencia, a mi entender, a lo específico del nombre; no se trata de cualquier templo, sino de “el” Templo por antonomasia en una amplia zona geográfica.
El templo debió de estar en el mismo lugar en que se encuentra la Iglesia Parroquial: en el extremo este de la población y en aquel tiempo alejado del casco urbano”.
* Eduardo Tejero, en su libro “Toponimia de Ávila”, escribe: “Temblar procede de tremulare con mutación r/l, Tiemblo designó la rama a propósito para los aros de los barriles”.
* Rafael Lapesa señala que hay que pensar que el nombre de El Tiemblo significa pradal o atolladero, y Manuel de Heredia, en “Ávila frontera entre las dos Castilla”, opina de la misma manera.
Esta versión también es compartida por Eduardo Tejero.
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Esta hipótesis puede apoyarse en que las tierras tembleñas, desde el antiguo puente de Burguillo hasta la venta de la Tablada, paso obligado entre Ávila y Toledo, por sus características climatológicas y topográficas hacían posible que hubiese zonas pantanosas de difícil tránsito para viandantes, caballerías y carruajes, y “temblasen” cruzarlas o bien que el terreno “retemblase” al pisarlo.
Lo dicho en el punto anterior se ve reforzado por una antigua leyenda que cuenta cómo, debido a las continuas inundaciones por el desbordamiento de los numerosos arroyos, se pensó en cambiar la ubicación del primitivo asentamiento de la población.* En varias de las versiones anteriores sobre el origen del nombre de El Tiemblo, predomina el vocablo “trémulo”, del latín “trémulus” (que tiembla, tiemblo).
La abundancia en la zona, en tiempos remotos, de “tiemblos”, álamos temblones de corteza gris verdosa, de hojas orbiculares (redondas) y lisas, que se mueven a causa de su peciolo aplanado de una forma muy característica, como si temblaran a la más ligera ráfaga de viento, hace que la versión que atribuye el nombre de El Tiemblo a dichos árboles puede tener algún viso de realidad.
De las diferentes interpretaciones anteriores es difícil saber cuál de ellas es o se aproxima más a la realidad sobre el nombre de El Tiemblo, habrá que esperar el hallazgo de otros documentos o a estudiosos en la materia que nos desvelen el verdadero origen del nombre de nuestra villa.
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