Quizá, en ese momento, la unión de fuerzas con los pueblos vecinos para intentar atraer alguna industria - especialmente para transformar productos agrícolas - formar una cooperativa donde las mujeres encontraran una ocupación o simplemente buscar la manera de dar vida a los jóvenes hubiese frenado la sangría. ¿Y ahora, sólo nos queda el lamento? Evidentemente no. Si muchos seguimos yendo a Horcajo los fines de semana, si no podemos pasar un verano sin estar allí, si nos preocupa nuestro pueblo - y por eso, y no por otra cosa hemos creado Horcajoven - es porque no nos resignamos a que se muera sin, al menos, darle una buena vejez. Los jóvenes dejan los pueblos, además de porque no haya empleo, porque la calidad de vida que pueden ofrecer no es atractiva para la mayoría. ¿Se puede decir que las posibilidades de educación y de sanidad de los pueblos es la misma que las de la ciudad? ¿Tienen los viejos la misma asistencia aquí que en Ávila, por ejemplo? ¿Saben los jóvenes del pueblo que hay programas de vacaciones baratas o que pueden alojarse en cualquier albergue juvenil del mundo por poquísimo dinero o que pueden hacer algún curso para conseguir empleo? ¿Qué puede hacer un horcajeño para divertirse, además de ir al bar? ¿Ir a las tierras donde está todos los días pendiente de la cebada o la remolacha?

Todo esto es lo que falta. En nuestra medida, Horcajoven, con la importante ayuda de Fasal, ha intentado dar alguna salida a los jóvenes: hemos organizado excursiones para ocupar el ocio; hemos traído actividades como el cuentacuentos para los más pequeños; hemos mostrado en la exposición 

de aperos no sólo la historia que se guarda en cada colgadizo del pueblo sino el trabajo escondido de algunos vecinos que, con sus manos, han hecho una impresionante colección de miniaturas. 

 

También nos ha preocupado el empleo y, por eso, hemos organizado un cursillo para enseñar a los jóvenes a encontrar un puesto de trabajo... Un año más, aquí presentamos nuestras actividades que, fundamentalmente han salido de nuestro esfuerzo y nuestro dinero, este año ayudados un poco por la Junta.

Tendremos nuestros errores, lo admitimos. Pero, sobre todo, nos hemos sentido muy solos en ello. En Horcajoven no terminamos de entender que gente sin muchos conocimientos, como nosotros, hayamos tenido que apañarnos solos para todo el papeleo que supone hacer cada cosa. No ha habido ni una idea, ni una propuesta, a veces, ni siquiera una respuesta cuando nosotros planteábamos actividades. ¡Ni siquiera conocemos a las personas que en la zona se ocupen de las actividades de la juventud, si es que las hay! Algunos, nos han querido ver como rivales cuando lo único que ofrecíamos era nuestro tiempo como ayuda; han querido ver política en lo que sólo eran ganas de hacer cosas distintas y, por eso, todos los malos entendidos. Sin embargo, nosotros seguimos con la mano abierta porque a Horcajoven, como a quienes nos gobiernan, sólo nos preocupa poder vivir mejor en el pueblo.

 

  
Actuacion de titeres en Horcajo de las Torres

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Revista Fasal Ávila  31