
De ahí la importancia que la Iglesia le otorgó a San Juan Bautista, el hombre de la naturaleza y del desierto, vestido con pieles de animales y alimentándose con productos silvestres. El precursor que creo esperanza, señalo la luz y anuncio la vida, y en su honor un hermoso cántico nos lo recuerda:
“Hubo un hombre enviado por Dios,
era su nombre Juan,
él no era la luz,
pero vino a preparar los caminos... “.
El ramo que se conserva y se exhibe con gran entusiasmo y esmero también se trasladó al mes de agosto festividad de la hermandad popular. Creada con el consentimiento de los vecinos de Palacios y con el fin de la agrupación familiar. En esta festividad se resalta con mas intensidad si cabe los rasgos tradicionales y culturales, gran parte de los vecinos: mayores, jóvenes y niños dejan de manifiesto dichos rasgos ataviándose con los atuendos de nuestros antepasados, luciendo ese “traje charro” que actualmente se sigue elaborando en Palacios.
Como complemento a la gran tradición, se engalana una carroza haciendo referencia a la época, en la cual, se montan a los más pequeños mientras que los demás acompañan al son de la música, hasta la entrada en la Iglesia, para una vez terminada la ceremonia, sacar la Virgen en procesión ataviada también para la ocasión.

Revista Fasal Ávila 9