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La tradición ganadera del poblado
sigue reflejada en el ejido, que llega hasta la misma plaza y que a
pesar de su pedanía puede presumir de tener patrimonio propio. El
Ducado de Béjar le otorgó a Palacios tres zonas comunales que nada
tendría que ver con las zonas comunales de Concejo, por ejemplo: la
Sierra común con Becedas. Donde se pone de manifiesto su estandarte de
pueblo ganadero. Este patrimonio fue otorgado con la siguiente
finalidad:
El ejido: Zona de pastoreo donde el ganado de Palacios pasta libremente.
El corral de concejo: Corral donde se recogía el ganado extraviado de
otros pueblos o concejos, haciéndose cargo de su manutención hasta la
recogida del mismo por parte de su dueño el cual pagaba un canon.
La casa de concejo: Lugar donde se llevaba a cabo todo tipo de
concentraciones populares (concejos, reuniones, bailes, etc. .
Estos acontecimientos que en su día ocurrieron es una prueba mas que
constatan a Palacios como pueblo
La estructura de las viviendas va evolucionando sin que repercuta mucho
en las típicas estructuras serranas que todavía abundan, los pórticos
corridos de algunas calles, los hastíales de tejas y adobes, el potro
(herradero de animales), las regaderas con abundante agua cruzando el
poblado, son ellos testimonio de un pasado y que aun perduran. Por eso
existen solares cercanos a la carretera donde conscientemente se
construyen confortables viviendas de escasa altura, de acorde con las
exigencias del pueblo. Esa síntesis de lo viejo y lo nuevo significa
Palacios.
La iglesia un poco pobre en estructura pero que aun conserva un airoso
campanario con escalera al exterior y muy en línea de los demás
templos regionales. En ella se conservan las imágenes de San Juan y la
Virgen del Rosario las dos festividades locales, ambas tenían y siguen
teniendo el sentido de la convocatoria regional del vecindario y sobre
todo un gran sentido de la tradición. Palacios abre y cierra las
puertas a las festividades veraniegas.
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Aunque eran minoría nuestros antepasados dejaron sentir su decisiva importancia en toda la región, y esta fiesta cobra una vitalidad inusitada.
Los tratos y arriendos de pastizales se firmaban tomando como referencia a San Juan, por esas fechas llegaba de Extremadura las grandes manadas de ganado trashumante, por entonces se daban como terminadas las labores de sementera y también se firmaban los contratos con los segadores que por aquí se llaman “coritos”.
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