Vida y martirio de San Sebastián
Por Julio Blázquez Díaz
Asoc. Cult. Balcón del Valle del Corneja (Tórtoles de la Sierra)
Fotos cedidas por Julio Blázquez Díaz

 

 

 Fue natural de Narbona,
de padres nobles y ricos,
Diocleciano, emperador,
le ha llamado a su servicio.
Viendo los comportamientos
que con él siempre ha tenido, 
le hizo primer capitán
de su ejército lucido.
(De la “Loa”)


San Sebastián, como podemos comprobar en los versos de la “Loa”, nació en Narbona (Francia); la patria chica de Varrón, de los usurpadores Caro, Carino y Numerino y San Sebastián mártir .

Fue soldado romano. Nombrado por Diocleciano jefe de la Guardia Pretoriana, y que, llevado de su espíritu cristiano, se dedicó a la conversión de paganos y a proteger a sus correligionarios, por lo que el papa Cayo lo llamó “Defensor de la Iglesia”. Denunciado como cristiano, fue condenado a morir asaetado; abandonado como muerto, fue recogido por una piadosa viuda (Santa Irene) que le curó las heridas y lo volvió a la vida. Una vez curado se presentó a Diocleciano, siendo perseguido de nuevo y apaleado hasta que expiró. Su cuerpo fue encontrado en la “Cloaca Máxima”. 

San Sebastián ha inspirado a muchos poetas y, sobre todo, pintores:”San Sebastián atendido por Santa Irene y una esclava”, óleo sobre lienzo de Mateo Stomes; “San Sebastián atendido por la matrona Irene y una esclava”, óleo sobre lienzo de José de Rivera; “San Sebastián y San Roque”, óleo sobre tabla de Felipe Pablo de San Leocadio; óleo, este último, que encantaría ver a muchos tortoleños, pues es la imagen del Santo que mayor parecido tiene a la de nuestra iglesia, sus ojos parecen salirse de sus párpados fijos mirando al cielo, se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

 

Se llamó “Era de los Mártires” al reinado del emperador Diocleciano, que debió esta persecución para dar satisfacción a Galerio.

San Sebastián murió en Roma hacia el año 288. Su fiesta se celebra el 20 de enero. Como dicen los tortoleños: “EL 20 DE ENERO SAN SEBASTIÁN EL PRIMERO”.

 

 

 

 

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 Revista Fasal Ávila 62