Nuestra tierra, La Horcajada. 
Un lugar para todos. 

A. C. y J. C. Valdecorneja (La Horcajada)

 

 

A tí San Miguel,
mi amigo y querido pueblo.
Entre montañas y río,
tus frondosos robledales
y tu campo enverdecido.

Oh tierra en que nací,
cantar y llorar quisiera,
pero hoy sólo recordara
los parajes donde fuí.


Dejas la carretera
y subes la cuesta
que te lleve al centro,
dejando atrás el vallejo.

Cuando vas subiendo
y si a tu izquierda miras,
de un cementerio,
son sus ruinas.

 

Sigue, subiendo...
levantas la frente al cielo, verás, 
esbelta torre de espadaña, que
cuando sus campanas tañan, 
las escuchamos con anhelo.

La torre tiene fieles cigüeñas
que acompañan con sus castañeos,
y entre las rojas tejas,
también graznaron las cornejas.

Y sigues subiendo...
Plaza de las Tapias,
en medio, su pétrea fuente
testigo de tantas pláticas,
que aún siguen en nuestras mentes.

 

Cuando la tarde caía,
mozos y mozas iban y venían
y la plaza se erguía
en una bella algarabía.

Ahora, vas siguiendo...
Plaza de la Iglesia,
con su cruz y portalillo al centro,
escudo de gentes nobles
y testigo de tantos eventos.

Sigue, bordeando...
una antigua y valiosa cruz podrás ver,
que quizás no te hayas percatado
de lo bonita que ella es.

 

(continua pagina)

 

Revista Fasal Ávila 50