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- Después de tantos años dedicados al noble Arte de Talía, en el 2001 tomaste la decisión de retirarte de los escenarios, y en el mes de Junio de este mismo año hiciste tu última representación. Supongo que durante los meses que han seguido a esta retirada, tu mente habrá sido un hervidero de recuerdo, sentimientos, imágenes, ... ¿cómo lo estás viviendo?
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- Pues, como si hubiera sido un profundo y largo sueño en el cual ha habido momentos muy emotivos, de mucha alegría, pero también momentos duros que he tenido que superar, momentos con muchas dificultades. Todo eso ha compuesto este gran sueño del que ahora, al despertar, me encuentro con otra realidad, que es la propia vida, el Gran Teatro del Mundo, donde cada uno asume su papel y responsabilidad, esperando mejor situarse en la sociedad.
- ¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo del Teatro?
- La primera obra en la que participé, siendo niño, fue a través de un personaje de la obra infantil “Pulgarcito”, que lo representaba una Compañía de Teatro ambulante, que se instaló enfrente del Banco de España. Tendría yo entonces unos diez años. Recuerdo que por cada actuación que hacíamos en el teatro infantil nos compraban un pastel y un helado, y nos daban una peseta, fue mi primer sueldo de “profesional”.
- ¿Y luego?
- Yo creo que he nacido con una vena teatral o, por lo menos, de hombre del espectáculo, porque ya desde niño me atraía mucho el mundo del circo y hacía representaciones circenses. Es decir, que ya tenía un alma inquieta o
farandulista. El mundo del espectáculo me atraía profundamente e incluso lloraba cuando desmontaban y se marchaban los circos que se instalaban en Ávila. No me perdía ninguna representación. Sobre todo me atraían los payasos: los trajes de lentejuelas brillantes, la cara del
clown, los zapatones del Augusto, las narices rojas, los instrumentos musicales, me sentía muy feliz con sus chistes y parodias, y muy identificado con ellos. Era algo que me dejó una profunda huella y un grato recuerdo, tanto es así, que pasado el tiempo, actué en varias ocasiones vestido como ellos, y sintiendo la enorme satisfacción de hacer reír a niños y adultos. |