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Dista 90 Km de Ávila por la N-110, pasados 7 km de Barco de Ávila encontramos un desvío hacia la derecha que, tras 2,5 km, nos lleva a la localidad. Solana es una población eminentemente agrícola y ganadera, destacando entre sus productos más típicos la patata, la famosa judía del Barco, sus enormes castaños y árboles frutales, especialmente manzanos, y en particular la exquisita manzana reineta. La producción ganadera también ha sido muy destacada, llegando, a mediados del siglo XX, a contar con, aproximadamente, un millar de cabezas de ganado vacuno. Esto hacía que todos los lunes, día señalado como mercado en Barco de Ávila, hubiera gran trasiego de ganado y ganaderos por la Comarca para negociar con los muchos tratantes de ganado a nivel nacional que hasta aquí venían, destacando entre otras las ferias de Octubre y de los Santos.
Como consecuencia del bajo precio de la patata y las enfermedades en las judías y castaños, comenzó la emigración, pasando así de unas seiscientas personas que habitaban nuestro pueblo, a las sesenta que actualmente residen en la época invernal, siendo éstas en su mayoría jubiladas, quedando así gran parte del campo abandonado y convertido en bosques y pastizales para el ganado vacuno, viéndose favorecido éste por la gran cantidad de agua que abarata el coste de su alimento.
Este gran Privilegio que es el agua, dimana de la Sierra de Solana, donde se encuentran las lagunas naturales del Trampal y otras tres lagunas más arriba, en dirección al pico El
Calvitero.
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Además también se encuentra la laguna del Duque, ampliada en 1925, por la empresa Hidroeléctrica Navarra, actualmente Iberdrola, levantando un muro de hormigón y en la caída de la laguna dos centrales denominadas “Chorro” y
“Zaburdón”, distantes de Solana 5 y 3 km respectivamente.
Desde el chorro, discurre el agua por un canal, hasta llegar a un depósito que sirve de embalse para la central del Zaburdón. Tras pasar por ésta, se desplazan las abundantes aguas a las verdes praderas de Solana y demás pueblos de los alrededores por una garganta, hasta incorporarse al río Tormes antes de llegar a Barco de Ávila. Todo esto es posible gracias a las nieves perpetuas que Solana tiene en las partes más altas de su sierra. Es digna de mención la nevada caída en 1954, concretamente el 14 de agosto, cuando unos vendedores de helados con sus caballerías quisieron llegar hasta los neveros perpetuos con el fin de preparar los helados para su venta al día siguiente, durante la fiesta patronal de la Virgen de la Nueva. Tuvieron que retornar sin conseguir su propósito, azotados por la ventisca y la nieve que caía, doblegando las abundantes hierbas y flores de aquellos parajes. A partir del citado año, por esas fechas, no se ha vuelto a reproducir aquella climatología, pero con posterioridad sí han existido inviernos en los que la nieve ha caído en gran cantidad.

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