A media mañana estábamos en “las Herrenes”. -En estos huertos frente a la “Fuente Grande”, antes, cuando yo era más joven, bastante más, en pleno verano, cuando el sol calentaba las piedras, cosa que aquí en Balbarda también pasa, a la hora de la siesta, veníamos a este lugar y extendíamos unas mantas y tumbados chicos y chicas, un mogollón, contábamos chistes, historias y nuestras cosas, oíamos música y algunos hasta dormían. Tu mamá también venía con las amigas y quizá fue aquí, cuando una de aquellas tardes debí pensar ¡Jo, que chavala!, De ahí en adelante te lo puedes imaginar. |
- Con una pajita que cortaremos de una bercea, apartamos los bichitos que aclaran el agua y ya está, a beber. - ¡Pero, papi, ¿de qué vas?, Yo paso de beber agua del suelo, sin un vaso y encima con bichos!. - Pues yo he bebido aquí muchas veces y no me ha pasado nada, claro que también era más joven. De cualquier manera no bebimos agua, pues cuando llegamos a la fuente, estaba sucia, abandonada, llena de maleza y el agua manaba sin control, encharcando los alrededores. Le hacía falta un buen arreglo. - Papa, ¿si nadie limpia las fuentes ahora, como beben los pastores?. - Pues no lo sé, hija, se traerán botes de Coca Cola.
|
Revista Fasal Ávila 17