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Tórtoles
de la Sierra está enclavado en la cara norte de las sierras que forman
el Valle del Corneja, a 1.200
metros de altitud aproximadamente, frente a la Sierra de Villafranca y
en la confluencia de las de Villanueva y del Collado (siendo parte éstas
de la Sierra de Ávila). Tiene clima continental con inviernos fríos y
secos y suaves temperaturas en verano. Dicho clima junto con el suelo
calcáreo, no muy propicio para la práctica de la agricultura, ha
llevado a los tortoleños de todos los tiempos a dar prioridad a la
ganadería en detrimento de aquella. Tanto es así y tal es la importancia de la ganadería en la historia de
este pueblo, que habría influido fuertemente en la fundación del
mismo, entre 1.290 y 1.310, en una época de intensa repoblación
intercalada entre aldeas y villas ya existentes, propiciada por el
aumento demográfico y por el agotamiento del suelo que el monocultivo
del cereal había producido.
(Continua
en la columna derecha) |
. La evolución histórica posterior de Tórtoles viene marcada
por su pertenencia al Señorío Eclesiástico de Bonilla. Su demografía
es bastante regular a lo largo de varios siglos sin presentar grandes
altibajos poblacionales, destacando una fuerte endogamia que todavía
puede comprobarse al cotejar los documentos existentes de los siglos XVI
– XVIII, y los apellidos que en número de aproximadamente 15 han
pervivido a lo largo de estos siglos en la población. Ello denota una
clara tendencia hacia los matrimonios entre lugareños, bien como rasgo
cultural, o motivada por el aislamiento del pueblo a lo largo de los
tiempos. Esto queda patente en un hecho histórico de gran importancia
como fue la Guerra Civil, donde Tórtoles no fue sino un lugar de
retaguardia cuyo territorio no participó de forma activa en la
contienda. Será con posteridad, en la década de los sesenta, cuando se
rompa el aislamiento y los habitantes de Tórtoles, como los del resto
de pueblos castellanos, emprendan el éxodo del campo a la ciudad. Y de
la misma forma que ellos, vuelvan cada verano con sus parejas e hijos al
pueblo que les vió nacer, y a la tierra añorada cuyo amor han logrado
transmitir a sus seres queridos. |
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