Tórtoles de la Sierra está enclavado en la cara norte de las sierras que forman el Valle del Corneja, a  1.200 metros de altitud aproximadamente, frente a la Sierra de Villafranca y en la confluencia de las de Villanueva y del Collado (siendo parte éstas de la Sierra de Ávila). Tiene clima continental con inviernos fríos y secos y suaves temperaturas en verano. Dicho clima junto con el suelo calcáreo, no muy propicio para la práctica de la agricultura, ha llevado a los tortoleños de todos los tiempos a dar prioridad a la ganadería en detrimento de aquella.

Tanto es así y tal es la importancia de la ganadería en la historia de este pueblo, que habría influido fuertemente en la fundación del mismo, entre 1.290 y 1.310, en una época de intensa repoblación intercalada entre aldeas y villas ya existentes, propiciada por el aumento demográfico y por el agotamiento del suelo que el monocultivo del cereal había producido.

Hubo que hallar una solución y ésta vino de la mano de la concesión de nuevas tierras a todos aquellos dispuestos a explotarlas. Así, surgiría el enclave de Tórtoles como aldea perteneciente al Arciprestazgo de Bonilla de la Sierra y dependiente jurisdiccionalmente del mismo.Su principal actividad económica sería la explotación ganadera de los pastos de los Rebollares

Existe una leyenda popular, que durante siglos ha pasado de padres a hijos, según la cual habría sido el rey medieval Juan II, padre de Isabel la Católica quien habría dado nombre a Tórtoles. Según esta leyenda, el monarca, gran aficionado a la caza, mientras la practicaba, vió un ave que volaba más veloz que su halcón, preguntó su nombre y su halconero le dijo que se trataba de una tórtola. Al rey le hizo gracia y decidió que la aldea que se fundase en dicho lugar se llamase Tórtoles

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Esto, como casi todas las leyendas, tiene bastantes imprecisiones. Es posible que ocurriera la anécdota, pero la aldea no se pudo fundar a partir de la misma, ya que está documentado que el Lugar de Tórtoles existía con anterioridad al invierno de 1.440, que fue cuando el monarca se alojó en Bonilla, invitado por el obispo Barrientos. Sí pudo ocurrir, de ser cierto el episodio, que diera nombre a un enclave ya existente.

. Otra hipótesis a tener en cuenta es, que el topónimo Tórtoles sea una repetición del Tórtoles de Esgueva existente en Burgos, ya que en la repoblación de las tierras participaron castellanos de las Cinco-Villas, sobre todo vasco-cántabros y navarros en cuyo grupo probablemente existieran burgaleses.

  La evolución histórica posterior de Tórtoles viene marcada por su pertenencia al Señorío Eclesiástico de Bonilla. Su demografía es bastante regular a lo largo de varios siglos sin presentar grandes altibajos poblacionales, destacando una fuerte endogamia que todavía puede comprobarse al cotejar los documentos existentes de los siglos XVI – XVIII, y los apellidos que en número de aproximadamente 15 han pervivido a lo largo de estos siglos en la población. Ello denota una clara tendencia hacia los matrimonios entre lugareños, bien como rasgo cultural, o motivada por el aislamiento del pueblo a lo largo de los tiempos. Esto queda patente en un hecho histórico de gran importancia como fue la Guerra Civil, donde Tórtoles no fue sino un lugar de retaguardia cuyo territorio no participó de forma activa en la contienda. Será con posteridad, en la década de los sesenta, cuando se rompa el aislamiento y los habitantes de Tórtoles, como los del resto de pueblos castellanos, emprendan el éxodo del campo a la ciudad. Y de la misma forma que ellos, vuelvan cada verano con sus parejas e hijos al pueblo que les vió nacer, y a la tierra añorada cuyo amor han logrado transmitir a sus seres queridos.